lunes, 14 de marzo de 2016

Los cumpleañeros

Un "feliz cumpleaños" fue lo que abrió la primera conversación 4 años atrás. Él en ese momento no lo sabía, pero ya la había visto por ese año, así que aunque intentó concertar una cita, no se daría, todavía no sabía cómo funcionaban las cosas. 
Se habían conocido una noche de finales de abril o principios de mayo, (del año 0 de esta historia) por un amigo en común. 
Se encontraban comiendo yogurt en el CSI, ella estaba con una amiga y ambas parecían un poco excluidas de la conversación, en ocasiones charlaban entre ellas creando dos grupos. Sin embargo sus miradas se cruzaron en par de oportunidades, ahí pudo percatarse de sus ojos color siena. Ella tenía un top azul marino con un borde de encaje gris. "Es linda" pensó él.
Empezaron a hablar con frecuencia a través de las redes sociales, sus orígenes, lo malos que eran para ponerle nombre a las cosas, sobre que a ella le encantaba Alemania y todo lo que tuviera que ver con el país, él estaba aprendiendo el idioma,  sus respectivos estudios y trabajos, entre otras cosas.
Concertaron una cita, "él sábado que viene podemos tomarnos algo" pero la cita no se dió, ella se fue de viaje el día anterior.
Al año siguiente no sucedió nada, no se hablaron, menos se vieron.  
Él estaba "picado" técnicamente sería con el orgullo herido, habían acordado verse y tomarse algo, pero ella había cancelado la cita a última hora y todo había quedado en un "me avisas si hacemos otra cosa". Algo que uno sabe es igual a "no se hará nada".
Año 2: 
Terceros cumpleaños de la historia, ella le escribe, porque él cumple primero. Poco menos de 3 
semanas separaban ambas fechas, 19 días para ser exactos. Después de la expresión de extrañeza "¿WTH?", una posterior euforia por el "me escribió" y luego de mucho pensar si escribirle y que escribirle, "Tengo como 1 año que no hablo con ella" "Me da pena" "Aquí no hay nada que perder realmente, aparte de la costumbre, no hablamos, lo peor que puede pasar es que las cosas sigan igual y sigamos sin hablarnos" estos pensamientos invadían su mente. Luego de cuatro días de debate y sesiones de "penosos anónimos" se decide a escribirle, reanudaron conversación con lo usual, "¿qué tal todo?" ¿Cómo te fue en...? 
Retomando la última conversación de 2 años de antigüedad. Todo hasta que él se decide decirle "me acordé que nos quedó pendiente una salida a tomarnos algo" "jajaja si? Bueno mientras sea de día todo bien" Y cuadraron, euforia nuevamente, nervios, él tenía 2 años esperando esa cita y finalmente había resultado tan fácil que no lo podía creer. First Date - Blink 182 era el soundtrack. 
Ella tenía en sus redes sociales una imagen "Forget getting her roses. Surprise her with a pizza instead when you know she will be hungry"
El todavía tiene las ... de preguntarle que quería comer, entre pizza, shawarma o sushi, quedan de acuerdo, como él esperaba, que sería pizza.  
Él planificó una cita en 2 etapas, primero comida en un buen restaurante y luego al museo los 
galpones, él no lo conocía y ella tampoco, perfecto para algo diferente.
Habían acordado en verse en una plaza, él se encontraba esperando en uno de los bancos, había llegado aproximadamente 15 minutos antes, no la haría esperar.
Atento a todos los lugares de los cuales ella podría llegar, escrutaba a cada persona. Cuando finalmente la vio emerger de las escaleras, su corazón se aceleró, habían pasado 2 años. El tiempo se detuvo momentáneamente "Es más linda de lo que recordaba" ella vestía una blusa color hueso traslúcida, un Jean desgastado y unas sandalias de tiras doradas.
Él se levanta del banco, ella lo ubica.
Luego de saludarse se dirigen hacia su restaurante favorito, "aquí hacen una de las mejores pizzas que me he comido".
Se sientan en una mesa adosada a la pared de ladrillos anaranjados, bajo un gran cuadro de primer plano de ingredientes italianos. 
Él le comentaba todo lo que había hecho por su cumpleaños
-Por cierto, ¿cuándo cumples años?
-Cumplo en tal fecha
Él se percata que es bastante próximo a su fecha de cumpleaños.
-Falta poco, no sabía que cumplías en esa fecha, creo que en tu fb no sale.
-No me gusta publicar mi fecha, porque la gente se emociona como por 3 segundos "feliz cumpleaños y ya" no es sincero... Prefiero que lo sepan las personas que de verdad les importa.
Terminan de almorzar y se dirigen al museo, un conjunto de galpones que constituían diferentes espacios, de ahí su nombre. Visitan una sala de exposición de pinturas abstractas y fotos de arquitectura, ella compartía su opinión sobre las obras, el la hallaba interesante. Luego van a otro espacio que es una galería de muebles, 
-Siempre me ha gustado esta- dice él señalando la Chaise Long de Le Corbusier
Ella sonríe
-A mi me gusta este sofá, es como de la casa de la abuela- dice ella, señalando un mueble de dos puestos cóncavos con estructura de madera. "Valores familiares, check" pensó él.
Posteriormente se dirigieron a una librería y empezaron a hablar de los libros que habían leído, por qué les gustaban, donde los habían comprado... 
-Casi todos los que están saliendo ahorita son trilogías-
Recorriendo los estantes con la mirada él consigue una agenda de viaje de tapa dura anaranjada, al abrirla se da cuenta que esta encuadernada al revés, con la portada inversa al orden de las páginas, como curiosidad se la muestra a ella después de darle varias vueltas y dilucidar que pudo 
haber pasado llegan a la conclusión que fue un error de empastado.
-Vamos a ver cuál es el plan del próximo fin de semana- interviene ella y se disponen a hojear la agenda -Siempre he querido ir aquí...-prosigue señalando una foto.
A ambos les encantaba viajar y conocer lugares nuevos.
Después de ver varios destinos deciden dejar la agenda en el estante y se retiran de la librería. Habiendo recorrido todo el complejo y descubriendo que todavía era temprano, deciden ir a un centro comercial cercano. 
Caminaban juntos, los carros les cedían el paso, algo que él halló curioso en el caos de ciudad en donde se encontraban.
En el regreso hablan de la montaña, otro interés común 
-Bueno, podríamos ir el fin de semana que viene.
-La pasé muy bien esta tarde- dice él
-Yo también
Se despiden
En conversaciones posteriores, ella le propone encontrarse el siguiente fin de semana:
-Podemos ir el sábado a Cupcafe-
-¡Perfecto! A tal hora...
El viernes ella cancela, un compromiso con sus amigas
-Ok no hay problema
En ese momento el empieza a detectar un patrón, sintiéndose como Zach Galifianakis sacando cuentas en The Hangover, "una sola vez al año..."

Año 3:
"¡Feliz cumpleaños!" Le escribe ella, él no iba a caer en lo mismo de años anteriores, así que se limitó a contestarle: "Hola ______! Gracias!"
 -Feliz cumpleaños ___!- Le escribe él 19 días después. 
-Gracias :* 
-¿Que vas a hacer hoy?- Le escribe horas después, luego de mucho pensarlo. "No me emociono sólo por 3 segundos"
-Nada. De la uni para la casa será. 
-Podemos ir a Cupcafe frente al CSI y le ponemos una velita a uno.- Le dice, recordando que, como siempre, los últimos planes del año anterior que habían quedado en el limbo. 
-Cónchale buena idea- replica ella. 
-Tú me dices 
Inocentemente así consiguió una segunda cita, la primera del año. Él esperaba que le dijera que 
haría algo con sus amigas, incluso con su familia, pero ya tenía el compromiso. Terminó las diligencias que estaba haciendo en el banco y pensó "necesito garantizar la vela", baja al quiosco y compra un yesquero, no tienen velas. "por aquí cerca debe haber una quincallería o unos chinos, que no sean de cerveza" Salió del centro comercial con dirección sur dispuesto a buscar la vela.
"Ahorita me la consigo de frente" Pensado y hecho, a media cuadra de camino se la consigue de frente. Un Jean azul ligeramente gris, sandalias con tiras de cuero, blusa amarilla de tiras, una cartera marrón del mismo color de las sandalias, al estilo de la vez anterior. "Muy linda, como siempre. ¿Ella va así a la universidad?" Pensó. 
El andaba con un blazer gris claro casual, entallado, con un pañuelo negro de polka dots blancos. 
Un pantalón de dril negro, camisa gris oscuro de rayas verticales. Zapatos de cuero de vestir cap 
toe negros. 
 
-¡Hola! ¡Feliz cumpleaños! Junto con un medio abrazo.
-¡Gracias! Dijo ella. Siempre ha sido reservada, por lo menos lo que él conocía. 

-Tengo una no buena noticia, Cupcafe está cerrado.  
-¿Y a donde vamos entonces? 
-Vamos a la Danubio que queda por aquí cerca, él solo pensaba "espero ahí tengan una velita"
-¿Qué más? ¿Cómo has estado? Preguntas típicas, dos extraños que disponían a celebrar juntos el cumpleaños de uno de ellos. Nuevamente retoman la conversación pausada hace casi 1 año.
-¿Todavía estas en el mismo sitio? Recuerdo que me habías dicho que te querías cambiar- le dice ella, él tuvo que sacar cuentas mentalmente, porque aunque seguía en el mismo lugar, se había retirado y había regresado. 
-…si yo recuerdo que tú tienes toque de queda- dice él, ella sonríe.
-Recuerdo que no salimos más por el horario, tu salías tarde y yo no podía llegar tarde a mi casa- continúa ella.
 "¿Qué no salimos más por…?" pensó él, recordado, pensando en su versión diferente de porque las cosas no habían seguido anteriormente. Pero decidió ignorar esos pensamientos y continuar con la conversación. "¿la uni?"… la conversación fluye camino a la pastelería. Era una cuadra, así que 
llegaron rápido.  
El establecimiento estaba abarrotado, siendo un miércoles parecía algo extraño. Luego de ver los mostradores y deciden que quieren, "voy al baño un momento", el baño quedaba por la parte 
exterior del local, "vigílala que no salga corriendo" se dijo a sí mismo. "Este es el momento perfecto" ¿Señorita disculpe, ustedes tienen velitas de cumpleaños? le pregunta a la cajera. 
-Si, con la compra de una torta le incluimos la velita" le responde amablemente. 
-¿Y para postres pequeños? 
-También. 
En ese momento la ve caminando hacia él, su corazón se aceleraba cada vez que la veía aproximarse.
"No huyó" pensó él. "Bien" continuó como una sátira a sí mismo.
-¿Ya sabes cómo es la cosa? 
-Si, pagas y luego pides, ok, me da una cheesecake, una cola de langosta, un café y un nestea. 
-Son tantos bolívares. 
Ella saca su monedero
-No, es tu cumpleaños, 
Ella frunce el ceño, luego sonríe y guarda su monedero dentro de la cartera. 
El procede a cancelar, le entregan el ticket y se dirige a la barra. Ella se queda relegada por la gran cantidad de personas en la barra en ese momento y el aprovecha para decirle al joven que lo atiende
-me das una velita de cumpleaños, pero "caleta"
-Ok ¿de qué color?
-Rosada
Al momento de retirar el pedido ella se encuentra al lado derecho de él, el dependiente coloca la bandeja en la barra y le dice "chica mira sioudfhgusdhfg" (algo ininteligible) señalando con el brazo algo en la pared a la derecha su derecha, ella dirige su mirada al hacia el punto señalado y en ese momento, no de la manera más disimulada, lanza 
la vela en la bandeja, él procede a recogerla inmediatamente, cuando ella vuelve a voltear ya el tenía la vela escondida en la mano, junto a otros objetos. "gracias pana" le dice y se retiran de la barra. 
Él no podía apretar el puño por temor a romper la vela. 
-Vamos a sentarnos afuera.
Divisan una mesa desocupada y se dirigen a la misma. 
Se sientan, el todavía disimulando que tenía la vela en la mano, ella aparentemente no se había 
percatado de nada. Distribuyen los platos en la mesa, Cola de Langosta y café para ella, Cheesecake y Nestea para él. En ese momento, antes de que ella empezara a comer él saca la vela y como puede la clava en la cola de langosta, ella se sorprende, sus ojos brillaron como él no los había visto, los de él debían brillar igual, pero estaba muy perdido en los ojos de ella.
-¿Creíste que era mentira lo de la velita?" 
Ella sonríe, el extrae del bolsillo interno del blazer el yesquero, 
-Todo listo- y procede a prender la vela. Canta la versión corta, a ninguno de los dos les gustan los shows, ella sopla la vela y la retira del postre.
-¿Cómo se come esto?
-Te lo puedes comer con las manos, conmigo no tengas pena- frase robada de la cita anterior.
-No- le contesta ella, -tal vez la última parte- prosigue. 
Ella disfrutaba el postre.
El juraría que podía oírla pensando, sabiendo que todo un mundo podría estar pasando por su cabeza en ese momento, pero ella no quería decir nada y él no podía decir nada, estaba extasiado observándola.
-¿Conoces los personajes de Intensamente...?
-¡Si! Yo quiero ver esa película- Exclama ella interrumpiéndolo.
Él pretendía hacer un paralelismo entre los personajes y su interés por lo que ella estaba pensando en ese momento, pero...

Hablaron de los superhéroes y específicamente de las películas de Marvel, "un punto en común" esa era una tecla que le podían pisar a él para que hablara por horas.
-No he visto Age of Ultron
-¡¿Qué?! Tienes que verla
-Podemos ir a verla
-Pero ya la viste
-Pero podría volver a verla
"¿Una tercera cita?" Pensó él, para ese momento era mayor su escepticismo que la emoción que eso podía suponer.
Él le explica las diferencias entre el cómic y la película, sin ningún spoiler, habla de la próxima Civil War, del Winter Soldier y de la muerte del Capitan América, ella no ha leído los cómics pero se muestra interesada en la historia. Así discurren tal vez los últimos 60 minutos, hasta que ella se percata de la hora.
-Me tengo que ir, ya es tarde para mí
-Lo sé- contestó -El toque de queda.
Ella se ríe.
Se retiran del establecimiento
El toma la velita y la guarda en su bolsillo.
Ella aborda un taxi a su casa.
-Avísame cuando llegues- le dijo él y procedió a cerrar la puerta del vehículo.
-¡Hola! ya estoy en mi casa. Gracias por hoy :)
-Vamos a ver Intensamente, la estrenan tal día a tal hora- le propone el recordando el entusiasmo de ella.
-No puedo- contestó ella esgrimiendo compromisos universitarios.
En ese momento él se dio cuenta que ella era todo lo que él quería pero, inalcanzable. Ambos eran felices disfrutando su libertad.
Y sí, volvieron a hablarse, los ciclos se repetirían, a fin de cuentas, ellos seguirían cumpliendo años.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Los puestos son de libre asignación señor

“Los puestos son de libre asignación señor” indicó la azafata.
“De acuerdo, gracias” replicó él y tras una breve inspección de los puestos cercanos disponibles, guarda su equipaje de mano en el compartimiento y se sienta en un puesto con la ventana a la derecha, “desde aquí podré ver la ciudad cuando despeguemos” pensó.
Como buen 1ro de enero, se queda abstraído pensando en las metas para este nuevo año, en su situación en general, donde todo parece carecer de sentido, ve a las personas montarse en el avión, cuadrar con sus acompañantes como se distribuirían en los asientos, en ese momento una chica se sienta a su lado, intercambia unas palabras con otra chica y con la azafata, algo referente al equipaje… ella acomoda un maletín que contenía una laptop y saca una guía encuadernada bastante gruesa “Piping Engineering, Newcastle University” lee él de reojo.  
Faltan todavía como 10 min para el despegue y las personas siguen subiendo y acomodándose en los “puestos de libre asignación” con esto él se había percatado que ella libremente se había asignado ese puesto a su lado.
Dan la señal de abrocharse los cinturones. El avión inicia movimiento en la pista, la azafata da las instrucciones de colocación del chaleco salvavidas, él toma el instructivo colocado en el espaldar del asiento frente a él y lo lee mientras oye las indicaciones. El aparato despega sin problemas, él no está acostumbrado a viajar en avión, pero no teme volar, así que lo disimula muy bien.
-¿Estudiaste en los Maristas? Pregunta ella, 
-“No” contesta él un poco sorprendido, 
-¿Dónde estudiaste? Insiste ella
-En el Don Bosco
-¡Ah! Debe ser de ahí, es que me pareces conocido, yo estudie ahí 8vo grado, pero sólo ese año. 
-“Yo estudié 4to y 5to” le replica. Él está consciente que el único año que dieron 7mo, 8vo y 9no en el liceo fue cuando estudió 5to, así que coincidieron ahí.
Charlan un poco sobre porque están en ese vuelo, ella está estudiando un máster en Ingeniería de tubos (si, tal cual), vuela a Maiquetía porque el día sábado salía para Reino Unido, él tenía que trabajar el día siguiente (un viernes 2 de enero). Ella le dice que se graduó en la Simón Bolívar, “¿Si? Yo también”, contesta él, otra coincidencia. 
-“Por cierto, me llamo _______” dice él y estira la mano.
-“Yo me llamo idufghsufh” como cosa extraña, el no captó el nombre de ella y no lo preguntaría por pena.
-¿Trabajaste en la cafetería de la universidad?- Pregunta ella continuando con su investigación.
-Sí, trabajé unos años ahí, es chévere y…- se explaya hablando sobre el cafetín, como todos los que han trabajado ahí, mientras pensaba "ella me había visto en la universidad".
Continúan la conversación en otros tópicos,
-Después que me gradué trabajé en una empresa que se llama ____- dice ella
-Ahí trabaja mi tío, ______- replica él 
-Sí, yo lo conocí. Un señor así y así...- comenzó a describirlo breve pero certeramente. 
"¿Otra coincidencia?" era lo que pensaba él en ese momento.
-Ok, yo no sabía que eras de Punto Fijo, dice ella con cierto asombro.
En algún momento ella le menciona que viajaba con su hermana, y señala en el puesto de adelante a una chica que viajaba sola, “ella viaja con su hermana y la dejó sola para sentarse a mi lado” pensó el, pero no emitió comentario alguno al respecto.
 “¿Y tú te vas directo a tu casa?” preguntó ella en dos oportunidades, una en el avión y una entrando al aeropuerto con una sonrisa en el rostro, “si, mañana debo trabajar” contestó el en ambas ocasiones, no debió, debió haber dejado de pensar en el trabajo y meterse en la situación, pensar que podría haber un desarrollo diferente, alargar la conocida-despedida un poco más. Pero ya es tarde, en este momento ya debe haber llegado a su destino, aunque le aguardaban unos dos días más de viaje “llego el domingo a Newcastle” y era un jueves.

"¿Cuántas veces pueden coincidir dos personas hasta que finalmente se conocen?" pensó en el taxi camino a su casa.

“11 años coincidiendo y la conoces cuando ya está ida del país” es lo que se dijo a sí mismo en honor a Murphy.

Encuentro en la cabaña

Había sido una jornada extenuante, el trabajo arduo bajo el sol los había bronceado, estaban un poco sudados y con las manos llenas de tierra, vamos a lavarnos, dijo él mientras se dirigía al grifo en una pared del patio y ella lo seguía,  abre el grifo y pone sus manos bajo el chorro cuando ella las coloca más arriba para recibir el agua, sus manos se rozan, ellos se ven y se sonríen ligeramente y voltean la mirada enseguida, como si no hubiese pasado nada. Listo dice él y se retira, ella termina su labor y cierra el grifo, camina en dirección opuesta a él y se sienta en la cerca viendo a la montaña, su cabellera negra brillaba, su rostro tenía una expresión, agotamiento. Él se acerca lentamente y coloca sus manos en su cuello, lo que ocasiona unos escalofríos en ella, que trata de disimular de la mejor manera, él se percata de ellos, pero decide ignorarlos. Como quien sabe lo que hace, le da un masaje en su hombro y cuello, con las yemas de los dedos presiona en su nuca, sobre su clavícula, en dirección descendente, de arriba abajo, varias veces, ella ya no puede contener los escalofríos en todo el cuerpo, ella voltea su cabeza mira hacia arriba y lo ve directamente a los ojos, su cara parecía preguntar: ¿qué me haces? El dejo de hacer presión con sus manos, dejo de moverlas, los nervios lo invadieron, pero se fueron acercando, lentamente, sus ojos no perdían el contacto, no existía más nada en ese momento, sus ojos se cerraron y sus labios se chocaron, nunca se habían besado, ella empezó a girarse y el la sujetó firmemente por los costados y completo la vuelta. Ya estaban de frente, sus labios no se habían detenido, era un beso suave, como quienes no sabían que lo estaban esperando desde hace mucho tiempo.
El cansancio desaparecía, la respiración se aceleraba un poco y el beso se hacía más intenso. Se separaron por un instante, se vieron nuevamente a los ojos, ella se perdió en sus ojos color nestea, él hizo lo mismo en los de ella. Esta vez su mirada era otra, el brillo de sus ojos competía con el de su cabellera negra que se movía con la brisa. No hizo falta que hablaran, desde hace rato que las palabras sobraban, sus miradas decían todo lo que tenían que saber, desembarazo, deseo. Sus ojos se volvieron a cerrar y se volvieron a acercar, pero esta vez fue diferente, fue violento, él la sujetó firmemente por el costado, ella puso sus brazos por detrás del cuello de él, él la besó intensamente, sus lenguas hacían esgrima, él la beso por su barbilla, llego a su cuello dibujando un camino con su lengua, ella echó su cabeza hacia atrás y exhaló. Él la besó desde la base de las oreja derecha hasta su nuca donde le dio un pequeño mordisco, lo que hizo que ella se exaltara y sonriera, con su lengua recorrió toda la base de su cuello hasta su garganta, subió hasta su boca, sus labios se conseguían nuevamente, como si tuviesen una eternidad que no se veían. Con sus narices en contacto se ven, él con cara de pregunta y ella con cara de respuesta, . El muerde ligeramente el lóbulo izquierdo de su oreja, ella le clava las uñas en su espalda.
Atardecía y la brisa se ponía más fría y más fuerte, él la agarra por los glúteos y la levanta, se da media vuelta y entran a la cabaña, pateando la puerta para cerrarla. Ella se para frente a él y ahora es ella quien lo aprieta por las nalgas y lo junta a ella, como diciendo “que haces allá tan lejos?” él la besa por los hombros baja a su espalda, su camiseta estorba, así q poco a poco empieza a subirla, ella duda por fracciones de segundo, pero levantó sus brazos al cielo para facilitarle el trabajo. El la acaricio muy suavemente, sus manos recorrían toda su espalda apenas rozándola, subían y bajaban en movimientos circulares, los escalofríos volvieron a ella, no se podía contener, no quería contenerse. Sus uñas nuevamente se clavaron en su espalda. El la mordió en el hombro derecho y bajó con besos hasta su garganta y empezó a bajar muy lentamente, beso tras beso, ella sólo hincaba más sus uñas en él y exhalaba, sus respiraciones estaban agitadas, llego al centro de su pecho y se detuvo, miró hacia arriba y sus ojos se cruzaron, el movió lentamente su lengua por el borde de su seno derecho, hasta que llego a la tira del brasier, luego hizo lo mismo, desde el centro, todo el arco hasta la tira izquierda. Con sus manos aun paseando por su espalda, desplazó su mano izquierda y desabrochó el sostén, que no era más que un estorbo, pero lo sujeto con sus manos y lo retiró muy lentamente, mientras besaba poco a poco el lado que las tiras no habían permitido, dejando al descubierto sus senos, redonditos y sus pezones erizados. Ella movió los brazos y el brasier cayó en el piso y con el mismo movimiento levanto su camiseta, la cual aterrizó al lado del sostén.
A pesar del frío que hacía, cuando pechos se tocaron se podía sentir el calor, casi se veía el vapor que emanaba de ambos. Él lamió con movimientos en espiral sus senos, desde el borde, hasta sus aureolas, 2 vueltas, hasta su pezón, primero el izquierdo, luego el derecho. Los mordía, los besaba, rozó su barba contra sus pezones y otro estremecimiento fue claramente visible, el sonrió. Nuevamente se besaron y el empezó a bajar, primero por su cuello, su garganta, luego todo su pecho, se paró a mitad de sus senos, 1 segundo, luego siguió beso todo su abdomen, tenso, plano, besó su ombligo, y siguió bajando, hasta su pantalón. Sus manos la sujetaban por la parte baja de su espalda, detrás de su cintura, lamió todo su vientre en donde hacia contacto con el jean, hacia la derecha, hacia la izquierda y al centro nuevamente, tomo el botón del pantalón y la levantó la cabeza para verla a la cara, ella bajó la cabeza y parte de su abundante cabellera cayó, brillante, en ese momento no hubo ni una fracción de segundo de duda. El desabrocho el pantalón, y bajo los 3 cm de cierre, sin bajarlo, solo doblando el frente, empezó a besar la nueva área descubierta. Él de cuclillas empezó a bajar el pantalón, ella movía sus caderas de un lado al otro, nuevamente para facilitar el trabajo. El jean bajo, un cachetero de franjas, ambos sonríen. Se detiene nuevamente, acaricia sus glúteos, besa sus muslos, el pantalón está a las rodillas, él beso sus muslos, desde abajo hacia arriba, la besaba sobre el cachetero, 10 cm más abajo del ombligo. Ella levanto una pierna, luego la otra y con un movimiento simple se quitó el pantalón. Él comienza a desabrocharse el pantalón, ella lo ve con gesto de desaprobación y mueve la cara de un lado al otro en negación, aparta sus manos del pantalón y empezó a quitárselo, en lo que baja el cierre el pantalón cayó, un bóxer verde, ella sonrío. Empezó a besar sus cuadritos, sus muslos a explorar y palpar sus piernas, fuertes y torneadas. Él la sujetó por sus caderas y ellas por sus hombros y como si de un baile se tratara, se fueron hasta el sofá más cercano.
Ella cayó con una gran sonrisa, él comenzó a besarla, desde los tobillos, la pantorrilla, la rodilla, el muslo, subió con una serie de besos, se detuvo nuevamente en sus senos, lamió su aureola de forma circular, luego sus pezones, rápidamente, otro espasmo, empezó a bajar por el centro de su vientre, marcando un camino con su lengua, Ella apretó el mueble, él siguió bajando 10 cm bajo su ombligo, 11, 12,  hasta que encontró algo diferente, estaba muy mojada. Ella hizo un arco con su cuerpo, su vientre plano se elevó, ella, estaba lista. Sus caderas anchas, inteligentes, dispuestas, le pedían a gritos. El empezó a deslizar el cachetero por sus piernas, besó el área entre sus piernas y el pubis, los espasmos eran más constantes, la agitación de sus respiraciones era elevada, terminó de quitar la panty, que voló por la habitación.
Ella abrió un poco las piernas, mientras levantaba la cabeza y lo veía. Sin apartarse la mirada uno del otro el lame la parte interna de su muslo, ella lo agarró por la cabeza, rozó "accidentalmente" sus labios con la barba, ella apretó su cabeza contra su  vagina, él comenzó a lamer, por fuera muy suave, tocando muy poco sus labios, tocó con su lengua su clítoris, otro espasmo, mientras su mano izquierda acariciaba sus senos, su mano derecha se dirigió hasta la boca de ella e introdujo su dedo índice y medio, los cuales lamió y besó. Con esos mismos dedos, procedió a acariciar sus labios, primero los de su boca, luego los de su vagina, los acariciaba de arriba abajo, estaba mojada y muy caliente. Abrió sus labios y pasó su lengua por su clítoris, repetidas veces, arriba y abajo, derecha e izquierda, muy rápidamente, ella no hallaba de donde sostenerse, el mueble, la cabeza de él, la pared, el mueble otra vez, no se podía contener. Eso la descontrolaba y esa era su idea, por eso siguió. Continuó lamiendo su clítoris, alternando con ligeros mordiscos, ella se agitaba cada vez más, el con su mano izquierda la apretaba fuertemente por la nuca, y con la derecha acariciaba sus senos. Así hasta que llego el primer orgasmo de ella. El silencio, que hasta el momento sólo había sido interrumpido por sus fuertes respiraciones se vio cortado por un grito de ella y una exhalación profunda. Se estremeció fuertemente, apretó la cabeza de él con sus piernas y lo soltó, no se podía controlar. La razón había cedido ante los instintos, los tapujos ante las ganas.
Él se bajó el bóxer hasta que cayó en el suelo y la última prenda desapareció. Agarró su pene y lo pasó por encima de sus labios, golpeó suavemente su clítoris, con su glande presionaba, arriba y abajo, arriba y cada vez un poco más abajo, hasta que lo introdujo, lentamente, la sensación en ambos fue intensa estaban muy calientes, ella muy húmeda, él siguió, hasta el final, la sacudida de ella sólo fue interrumpida por la cercanía del cuerpo de él, completamente juntos se habían vuelto uno solo. Él la beso, fuertemente. Ambos se vieron, no sabían exactamente como habían llegado hasta ahí, pero no importaba.
Él sobre ella presionó con su cadera, hacia adentro y hacia afuera, el movimiento se hizo más amplio, pero controlado. Y continuó, aumentando la velocidad, disminuyéndola. Su respiración se agitaba más y más. Él poco a poco iba viendo que le gustaba.
Él le levanto la pierna derecha y se apoyó sobre ella mientras la penetraba, su rodilla rozaba su seno, ella no sabía que era tan flexible. Él empujaba con fuerza, la penetración era profunda, sacaba lentamente y luego volvía a arremeter, él hacía un ocho con su cadera, cambiando el ángulo de entrada y salida, ella se incrusto en el sofá, se aferraba fuertemente a este como si su vida dependía de ello, gemía de dolor, pero su cuerpo pedía más. Él se detuvo un momento, ella con una mirada un gesto con la cabeza, le indicó, le rogó, que continuara.
La agarro por la pierna y la rotó, quedando recostada de lado en el sofá, el mordía suavemente su muslo y su costado descubierto, ella lo agarró por el cabello y lo haló, “penétrame otra vez” quiso decir, él entendió la seña y en esa misma posición, procedió, primero a rozar con su glande sus labios, muy húmedos y muy calientes, ella se desesperaba y se mojaba más. Hasta que casi sin aviso lo introdujo, en un solo movimiento rápido, hasta el fondo. Un gemido seco se escapó, ahogado por la respiración agitada y desesperada, la falta de aire y tal vez, un breve instante de inconsciencia. Él aumento la velocidad gradualmente y sus gemidos se hacían cada vez más agudos y así hasta que, con una estocada final el segundo orgasmo llegó.
Él la tomó por los glúteos y empezó a levantarla, a lo que ella, todavía temblando, se aferró fuertemente a su espalda y apretó su cintura con sus piernas. Él la besó fuertemente y así la llevo hasta la cama en la habitación contigua. Se dejaron caer, a lo que siguió unas risas infantiles, pero la mirada de ella cambió rápidamente, como diciendo “ahora es mi turno”. Ella se montó encima de él, controlado todos los movimientos, en posición de cuclillas subía y bajaba, el recorrido era el máximo, el placer también. Ella empezó a acelerarse, el levanto sus manos y le dio un punto de apoyo, ella se arqueo hacia atrás comenzó a gemir y casi de sorpresa llego el tercer orgasmo, se detuvo por un instante mientras todo su cuerpo temblaba, ella recostó las rodillas en el sofá para estar más cómoda, trataba de recobrar el aliento. él la agarro firmemente por las caderas y empezó a moverla, su respiración se aceleraba nuevamente, pareció que bailaba la danza del vientre, hacia adelante y hacia atrás, él empujaba con nalgas y piernas hacia arriba, no había espacio entre ambos, acariciaba sus senos, él levanto su torso y comenzó a lamer sus senos, a morder sus pezones suavemente, ella aprovechó esa posición para tomarlo por la espalda y darse más empuje, él la apretó por la parte de atrás de las costillas, su cabellera negra se agitaba en todas direcciones y brillaba junto a sus ojos a la luz de la luna que entraba por la ventana, así el cuarto de ella llegó fácil. Sus piernas temblaban enérgicamente, y él sin salirse de ella, la tomó nuevamente por las nalgas y se sentó en el borde de la cama, ella de frente, horizontal, suspendida en el aire, su cabello casi rozaba el suelo, solo sus brazos fuertes con las venas prominentes la sostenían y evitaban que se cayera. Luego con impulso la juntó a él, sus cuerpos calientes se apretaban, se fundían en uno solo,   los movimientos eran más largos, más profundos. La luz de la luna bañaba el rostro de ella y proyectaba la sombra de ambos en la pared. Al quinto orgasmo de ella llegaron casi juntos, exhaustos, agitados, acelerados.
-Estuvo demasiado bueno- exclamó ella.
-Es así,- respondió, -tenemos que repetirlo. Una sonrisa de satisfacción invadía sus rostros. Se acurrucaron en la cama.
Ella de espalda a él, viendo los pinos a través de la ventana, bañados por la luz de la luna, le pregunta: ¿esto es un sueño? No, respondió, ella puso cara triste, como decepcionada, a lo que el completó la frase " es mejor, porque es real"
Así ella se durmió con una gran sonrisa en su regazo.

Fin, por ahora.